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Guerra Civil Española

Después de los desastres en Etiopía y en Renania, el escenario fue barrido por otra tormenta. El 17 de julio de 1936 se inició una revolución en el Marruecos Español por parte de los nacionalistas. Dicha revolución fue en contra del gobierno del Frente Popular de la República Española. Los nacionalistas, pregonando ideas parecidas a las de los fascistas y los nazis, acudieron con Roma, Berlín y París en busca de ayuda.

Italia y Alemania accedieron a entrar en acción. Muy pronto hubo buques y aviones italianos ayudando a las tropas nacionalistas a cruzar el mar, desde Marruecos hasta la Península Ibérica, había entre ellos una gran cantidad de italianos y alemanes luchando en las filas. El 28 de noviembre, Mussolini firmaba con el jefe de  los nacionalistas, general Francisco Franco, un pacto que declaraba que la ayuda italiana sería recompensada con la colaboración económica y política en el Mediterráneo Occidental, y con una "neutralidad benevolente" por parte de España en caso de que se desatara una guerra mundial.
Después, el 20 de marzo de 1937, Hitler y Franco llegaron a un acuerdo en el que se prometía celebrar consultas en el caso que estallara una guerra europea, también se garantizaban exportaciones a Alemania de materias primas.

Al principio, el gobierno francés estuvo dispuesto a prestar ayuda a los republicanos y la verdad es que el primer ministro Blum autorizó inmediatamente la venta  de aviones y municiones. Pero pronto pasaron a primer plano los consejos de cautela. Parecía improbable que la República Española hubiese de sobrevivir teniendo muy poca parte del ejército regular que le fuese leal. Puesto que el Frente Popular era algo más radical que el francés, su gabinete fue visto con desconfianza por algunos de los miembros del ministerio de Blum. Los funcionarios del Ministerio de Asuntos Extranjeros formularon aún otras recomendaciones contra la ayuda a los republicanos, diciendo que, probablemente, llevarían a una mayor ayuda de italianos y alemanes a los nacionalistas, y que el resultado final podría ser una guerra europea general.
Gran número de los diputados de la mayoría conservadora tenían la impresión de que la posición británica habría de ser "una plaga para la casa de unos y otros". Aunque la mayoría de liberales y laboristas alababan a la república y condenaban a los nacionalistas, muy pocos argüían que hubiese intereses británicos afectados por la guerra civil. Por lo tanto, el gabinete Baldwin contó con el respaldo en masa de la Cámara cuando adoptó la posición de que el objetivo de las democracias debía ser poner a España en cuarentena e impedir que el conflicto se propagase.


Desgarrado por dentro y bajo la presión de Londres, el gabinete Blum decidió adoptar la posición parecida. El primero de agosto de 1936 proclamaba la política de no intervención y declaraba que se había de dejar que los españoles librasen su guerra sin ayuda, en hombres ni materiales, procedente de ninguna otra nación, y acababa pidiendo que todos los demás gobiernos se sumasen a esta actitud. Un total de 27 naciones entre las que se encontraban Italia y Alemania, convinieron en ello y se estableció en Londres una Comisión Internaciona de No Intervención, encargada de vigilar el cumplimiento de dichas promesas.

El conflicto español no fue fósforo que prendiera la mecha de una nueva guerra mundial. Sin embargo, hizo que la tensión fuese más aguda. Incluso entre los que en Francia,  Gran Bretaña y Estados Unidos seguían considerando que la política de no intervención era lo acertado y prudente, también había quienes creían que España representaba una victoria más en el momento. Entre los alemanes e italianos dio mayor vigor a la ilusión de que las democracias carecían de fuerza de voluntad y no resistirían.

La invasión de Renania

Al empezar a notar caídas en el Frente de Stresa, Hitler decidió dirigirse a Renania pasando por alto las cláusulas del Tratado de Versalles que prohibía militarizar dicha región. Cuando Hitler le contó a sus generales de dichos acontecimientos, ellos quedaron impresionados, ya que Alemania no tenía gran capacidad ofensiva, especialmente su fuerza aérea. Los generales le advirtieron a Hitler, que Francia contaba con mayor poderío bélico, por lo cual podrían terminar echando de la región a la milicia alemana de una forma bastante humillante. El Fuehrer ordenó que se hicieran los preparativos necesarios, alegando que los franceses no moverían ni un solo dedo.

Claro que tenía una mayor explicación las acciones de Hitler. El pretexto legal fue el Pacto Franco-Soviético (1935), que al entrar Francia en guerra contra Alemania, el gobierno del Fuehrer podía argumentar que dicho acto constituía a un repudio de los tratados de Lorcano; dichos tratados comprometían a Francia a jamás hacer la guerra contra Alemania, a no ser en obediencia a los acuerdos tomados por la Sociedad de las Naciones. Si Francia cometía actos bélicos contra el gobierno alemán, Hitler podía justificar sus actos como defensa propia, a pesar del Tratado de Versalles.

El 7 de marzo de 1936, Alemania expuso sus razonamientos en una serie de notas diplomáticas y un discurso ante el Reichstag. También anunció que tropas alemanas estaban penetrando el área desmilitarizada de Renania y que firmaría pactos con Francia y los vecinos de Alemania de no agresión.

Al llegar dichas noticias a manos del gobierno francés, ellos respondieron diciendo que no dejarían en manos de invasores a Estrasburgo. Pero, como Hitler lo había predicho, los franceses estaban inseguros de qué acciones tomar. Se sobrestimaba el poderío bélico de Alemania, por lo cual Francia se encontraba confundido y no sabía cómo debía de actuar. Francia recibió la noticia de sus dos aliados más fuertes (Gran Bretaña y Polonia) que no recibirían respaldo alguno de ellos si el gobierno francés le contestaba a Alemania con el uso de la fuerza.


La Sociedad de las Naciones continuó perdiendo fuerza ante dichos hechos, y el sistema francés de alianza se esfumó. Ya no habia ninguna garantía colectiva de paz, por lo cual la tregua de 1918-1919 ya estaba por terminarse.

Plan Hoare-Laval

Al avanzar las operaciones militares italianas, empezaba a cobrar más cuerpo la posible Segunda Guerra Mundial, especialmente en Gran Bretaña. Entre enero y junio de 1935, La Unión Británica envió un referéndum que arrojó 6.784, 368 votos que respaldaban el principio que, si una nación insistía en atacar  a otra, las demás naciones debían sumarse para imponer sanciones no sólo económicas, sino también militares en contra del país que atenta (únicamente 10.027,608 votos fueron a favor de sanciones solamente económicas). Aunque dichos resultados comprendían a una gran parte  importante del electorado, los políticos descartaban los resultados debido a que los votantes posiblemente las firmaron sin tener comprensión del tema. Al llegar las elecciones generales, los portavoces del gobierno se vieron obligados e emplear frases cada vez más enérgicas en cuanto al tema de las medidas que tomarían la Gran Bretaña y la Sociedad de las Naciones, lo cuál presionó en manera importante al ministerio conservador, al tener que cumplir las promesas antes dichas.

Al presentar las iniciativas de dichas sanciones, se hacía un esfuerzo para inducir a Mussolini a que abandonase la guerra. Pero no sólo se iban a presentar dichas sanciones, también se buscó de cierta manera llegar a un acuerdo secreto con el dictador italiano. Para realizar el acuerdo secreto, Hoare salió a pasar unas vacaciones para patinar en Suiza, y se detuvo el 7 y 8 de diciembre en París, para celebrar largas conversaciones con Laval. El resultado de esas conversaciones fue un convenio acerca de las proposiciones que habían de hacerse secretamente a Mussolini pidiendo a cambio el fin de la guerra. Las proposiciones fueron las siguientes:

  • Recibiría la parte nororiental del Tigré, parte del desierto de Danaki, toda la región de Ogadén.
  • Derechos Económicos Exclusivos en el territorio sur  de los 8 grados latitud norte y al oriente de los 35 grados de longitud este.
Laval redactó dichas condiciones, convencido de que la aplicación de más sanciones llevaría a una guerra general nociva para los intereses de Francia, estableciendo la siguiente estrategia:
Todo lo que Italia tendría que dar a cambio sería un corredor que concediese a Etiopía una senda camellera hasta el mar, a través de un desierto casi intransitable. Dicho acuerdo, le brindaba a Italia todos los recursos de tierra que hubiera obtenido al llevar adelante sus fines bélicos. Dicho plan debía ser presentado ante Mussolini, que si lo aceptaba, sería llevado a Haile Selassie (también conocido como Tafari Makonnen, emperador de Etiopía).  Al ser rechazado por el emperador, los británicos y franceses estarían en posibilidad de decir que Etiopía había rechazado el tratado de paz y podrían oponerse a la imposición de más sanciones. Cualquiera que fuese el resultado para Etiopía, la crisis entre las potencias de la sociedad e Italia se habría salvado y podría conjuntarse otra vez un facsímil (un parecido) del frente de Stresa.
      Dichas cláusulas del plan se filtraron hasta la prensa antes de que se pudiera llevar a la práctica, por lo cual, inmediatamente se levantó un clamor por medio de los partidarios de Etiopía dentro de la Sociedad de las Naciones. Se acusó a los gobiernos francés y británico de disponerse a traicionar los intereses de una nación pequeña, de sacrificar el principio de seguridad colectiva y premiar al agresor. Ambos gobiernos se vieron obligados a tomar medidas, en Gran Bretaña el primer ministro Stanley Baldwin solicitó la dimisión de Hoare, quién fue reemplazado por Edén (paladín de la Sociedad de las Naciones) el 18 de diciembre; mientras que en Francia apenas Laval sobrevivió con un voto de confianza que le concedió la Cámara de Diputados el 29 de diciembre.

Mientras tanto en Italia, Mussolini dio a entender que en ningún caso aceptaría nada que no fuese la conquista total de Etiopía, a lo cual la Sociedad de las Naciones debatió la posibilidad de que debía de añadirse la sanción del embargo de petróleo (lo cual afectaría a EUA, cuyo país tenía neutralidad en los conflictos suscitados). 
Al acabar el invierno e iniciar la primavera, la ofensiva italiana en Etiopía cobró nuevo impulso. El 5 de mayo de 1936, las tropas fascistas entraban en la capital Addis Adeba y posteriormente cuatro días después; Mussolini daba la guerra por terminada y declaraba a Etiopía como parte del África Oriental Italiana. Al verse impotentes las acciones impuestas por la Sociedad de las Naciones, las sanciones fueron suspendidas desde el 16 de julio. Una vez más, la Sociedad de las Naciones demostró la ineficacia para mantener la paz.

Guerra Italo-Etíope

Al crearse el frente de Stresa, los británicos no dieron a Mussolini seguridad alguna de que accederían a su conquista de Etiopía. El dictador italiano interpretó de diferente manera dicho acuerdo; y al ver que en junio de 1935, Anthony Eden, ministro de Asuntos de la Sociedad de las Naciones acudió a Roma a sugerir que Gran Bretaña cediera a Etiopía parte de la Somalia británica, se vigorizó. Dicha sugerencia hacia que Etiopía pudiera cederle cierta parte de su territorio a Italia, evitando una posible guerra.

Eden sugirió también que Etiopía se convirtiera en un virtual protectorado económico de Italia, Mussolini rechazó dichas propuestas y siguió preparando su milicia para los fines bélicos. Al ver que eran firmes las intenciones del dictador italiano, Gran Bretaña envió buques de guerra al Mediterraneo para realizar acciones correctivas en caso de que la Sociedad de las Naciones votara sanciones contra Italia. El secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Samuel Hoare, declaró ante la asamble de la sociedad que no apoyaría las acciones bélicas que Mussolini tenía planeadas. Si hubiera alguna acción del dictador contra Etiopía, posiblemente la Sociedad de las Naciones intervendría a favor de los etíopes, haciendo que Mussolini no tuviera opción alguna de realizar la conquista.

Teniendo conciencia de dichos hechos y posibilidades, Mussolini siguió adelante con sus planes. El 29 de septiembre, el emperador Hailse Selassie ordenó la movilización etíope, a lo cual replicó el dictador italiano con la movilización nacional de Italia. La guerra inició el 3 de octubre, cuando Mussolini atacó desde Eritrea.
Al enterarse de dichos actos la Sociedad de las Naciones, el 7 de octubre, el consejo votó la condena de la agresión de Mussolini al haber recurrido a la guerra contra lo dispuesto en el artículo 12 del pacto. Sometido a la asamblea, dicho acuerdo obtuvo  el 12 de octubre, el respaldo de 50 de los 54 miembros de la Sociedad, habiéndose opuesto solamente Italia y sus estados clientes (Albania, Austria y Hungria).

Las sanciones que sería  impuestas a Mussolini quedaron a cargo de la Comisión Coordinadora de la Sociedad de las Naciones. Para imponer dichas sanciones, se sucitaron cuestiones prácticas y no morales, ya que la Italia facista podía resistir todas las formas de presión moral y económica. Las únicas sanciones que podrían realizar un grave daño a Italia, era el cierre del Canal de Suez, que cerraría el paso al envío de refuerzos y pertrechos, y pondría fin al recibo de la mercancia vital para Italia, principalmente el petróleo.

El gobierno británico titubeó a usar la sanción del cierre del canal, temiendo a que se pudiese presentar una guerra contra Italia. El petróleo, que era vital para los italianos, no se podía dejar de comerciar con Italia, ya que Estados Unidos es el primer productor de este combustible fósil y no estaba ligado a dicho pacto. Aunque los norteamericanos promulgaron una ley llamada "Ley de Neutralidad" (firmada el 31 de agosto de 1935) que obligaba a que se trabara el embargo sobre las exportaciones de municiones destinadas a los países en guerra, dicha disposición no hablaba de la exportación del petróleo. Aunque el presidente Franklin D. Rooselvelt declaró (el 1 de noviembre) que el petróleo y otras mercancías eran materiales bélicos necesarios  y se les podía incluir en la ley, no había seguridad alguna de que los exportadores norteamericanos adoptasen tal "embargo moral", ni de que el Congreso enmendase la ley para que se incluyeran dichos artículos.

El día 19 de octubre, la Comisión Coordinadora presentó un informe con cinco recomendaciones relativamente benévolas referentes a las sanciones hacia Italia, dichas recomendaciones fueron:


  1. Embargo de los embarques de armas que le fuesen destinados.
  2. Prohibición de préstamos y créditos.
  3. Prohibición de importaciones procedentes de Italia.
  4. Embargo de las exportaciones que se le hicieran de animales de tiro, caucho y diversos metales.
  5. La ayuda conjunta a las naciones que se vieran afectadas económicamente como resultado de dar los pasos anteriores.
Dichas propuestas fueron aprobadas por mayoría de 50, 49 , 48 y 39 votos. Aunque dichas sanciones tuvieron un efecto bastante leve, se esperaba que la demostración de unidad de la opinión mundial impresionara a Mussolini y se decidiera a detener las acciones bélicas. Pero Mussolini no cedió.

Acuerdo Naval Anglo-Alemán

El llamado "Frente de Stresa" tuvo un periodo de duración muy corto. Unos cuantos miembros del gobierno británico reaccionaron antes de que se presentaran las pruebas de las acciones que tomaría Alemania, concluyendo que el Gran Bretaña debía de evitar compromisos bélicos como el de 1914. Encontrando que el gobierno alemán realizaba una abundante cantidad de protestas de buena voluntad respecto a Gran Bretaña, los componentes de ese grupo razonaban que el curso de acción impuesto por la prudencia consistía en eliminar a todas las diferencias anglo-alemanas en potencia.

Desde años anteriores a la Primera Guerra Mundial, Alemania y Gran Bretaña se relacionaron debido a la rivalidad naval que existía entre ellos, y cuando el Almirantazgo dio cuenta de haber intercambiado notas con los alemanes, revelando así la posibilidad de un acuerdo bilateral acerca de la magnitud relativa de las dos flotas. Después de dichos hechos, el 18 de junio de 1935 se firmó un pacto naval con Alemania, en el que se disponía que los alemanes podrían construir una flota de grandes buques cuyo tonelaje equivaldría a un tercio, y una flota de submarinos igual al 60 por ciento del respectivo tonelaje de la Real Armada Británica.
Habiéndose producido unos meses después de los acuerdos de Stresa, este pacto constituía una gran prueba de que las naciones que parecían estar unidas contra Alemania distaban, en realidad, mucho de estar unidas entre sí.

El pacto Franco-Soviético resultó ser mucho más longevo. Pierre Laval  siempre puso en duda lo acertado de la política de Barthou, y se inclinaba a favor del punto de vista de que Francia saldría mejor librada de una posible guerra ligándose con Alemania. El 13 de enero de 1935 se había celebrado en el Sarre el plebiscito prometido por el Tratado de Versalles, y más del 90 por ciento de los votantes se mostraron favorables a la reunión con Alemania. Laval aceptó dicho veredicto y además manifestó a los diplomáticos que Francia no había de mostrarse forzosamente intransigente en las cuestiones que afectasen a Alemania. En lugar de buscar la pronta ratificación del Pacto Franco-Soviético por el Parlamento Francés, Laval la demoró (fue presentada a ducho organismo por su sucesor, Alber Sarraut, en febrero de mi 1836).

 Al hacer ésto, Pierre eludió todas las sugerencias procedentes de la capital soviética para la celebración de una conferencia militar que complementase el pacto y pusiera en claro la forma en que se le debería de llevar a efecto. Los soviéticos presionaban a Pierre, pues una conferencia militar hubiese implicado cuestiones tales como las de si las tropas soviéticas podrían desplazarse cruzando Polonia o Rumania; y Laval, que el 7 de junio de 1935 había pasado a ocupar la presidencia del consejo de ministros, veía inquieto las próximas elecciones nacionales y la posibilidad de que el Frente Popular de la oposición, del que formaban parte los comunistas, pudiera sacar provecho de unos lazos franco-soviéticos más estrechos.

Dichos titubeos aportaron pruebas de que la unidad de Europa contra Alemania podría ser sólo una ilusión.

El Frente de Stresa

A medida de que Hitler acumulaba pruebas de que planeaba  concretar fuerzas mucho más formidables que aquellas de las que hablara en octubre y noviembre de 1933, los franceses empezaron a sentirse más y más aprensivos. El 10 de marzo de 1935 fueron reveladas pruebas por uno de sus funcionarios, en las cuáles se revela que la Fuerza Aérea Alemana sería mayor que la francesa. A los seis días de tal acontecimiento, Hitler proclamó la reinstauración del servicio militar obligatorio

Al percatarse de dichos actos Francia, decidieron hacerle frente al posible peligro que Hitler llevaría a su pueblo. Así que el ministro de Asuntos Extranjeros, Louis Barthou, intentó agrupar los intereses europeos que podrían estar amenazados por la resurrección de Alemania. Louis Barthou fue asesinado el 9 de octubre de 1934 junto con el rey Alejandro de Yogoslavia, por lo cual no terminó dicho cometido. Su política siguió siendo llevada adelante en manos de su sucesor, Pierre Laval.

Laval se reunió con Mussolini con el propósito de la creación de un frente franco-italiano para la defensa de un posible ataque de Alemania, a lo cuál el dictador italiano respondió a dichas peticiones con gran satisfacción. Muy poco después de la aparición de Hitler, se había propuesto que Italia, Francia, Gran Bretaña y Alemania convinieran acerca de los procedimientos por medio de los cuales, dichas potencias habrían de llegar a la rectificación del Tratado de Versalles pasando por encima de la Sociedad de las Naciones. Los franceses y los británicos declinaron tal invitación, y el Pacto de las Cuatro Potencias que se firmó provisionalmente en Roma el 7 de junio de 1933 (y definitivo el 15 de julio), no disponía más que de la celebración de consultas en cuestiones de interés mútuo.
La finalidad principal de Mussolini era eludir las disposiciones del Pacto de la Sociedad de las Naciones que pudieran proteger a Etiopía, ya que buscaba convertir a dicha nación en una colonia económica de Italia. Antes de 1933, Mussolini ya había intentado conquistarla mediante las armas. Desde que Etiopía fue admitida en 1923, Italia temía que dicho país pudiera estar en la posibilidad de ganarse el respaldo del organismo internacional.

El 5 de diciembre de 1934 ocurrió un choque entre tropas italianas y etíopes en el poso de aguaje Wal Wal, le había provisto con un "casus belli" (en caso de guerra) en potencia. Etiopía solicito a la Sociedad de las Naciones que hiciera un arbitraje, a lo cual Mussolini respondió diciendo que liquidaría el incidente tomando exclusivamente en cuenta los intereses de Italia. Mientras tanto, el viaje de Pierre Laval a Italia, en busca de apoyo contra Hitler, le dio la oportunidad de negociar la aquiescencia de Francia y, quizá por intermedio de
ésta, la de Inglaterra.

El 7 de enero de 1935 se firmo el acuerdo por Laval y Mussolini, dicho acuerdo no incluía nada acerca de Etiopía; se limitaba a resolver ciertas cuestiones referentes a las colonias francesas e italianas existentes en África. Sin embargo, dicho acuerdo tenía sus interpretaciones diferentes, a lo cual Mussolini interpretó el acuerdo como vía libre para tomar acciones bélicas hacia Etiopía.

Laval logró sus propósitos. El mismo día, se firmó un acuerdo que afirmaba que Francia e Italia estarían atentos a los acontecimientos en Austria. También dicho acuerdo, convenía que Mussolini invitaría a los británicos a una reunión en Stresa, con el propósito de sumarlos al frente anti alemán. Dicha conferencia celebrada del 11 al 14 de abril de 1935, tuvo éxito en parte. Los tres gobiernos se unieron con el compromiso de oponerse por los medios que fueran necesarios, a cualquier repudio que pudiera poner en peligro la paz de Europa. Dicho acuerdo era una advertencia para Hitler a cualquier movimiento que estuviera dispuesto a realizar.

Mientras tanto, Laval inició negociaciones con el embajador de la U.R.S.S. en París. El 2 de mayo, fue anunciada la firma de un pacto de 5 años en el que se garantizaba la ayuda mutua en el caso de que cualquiera de las dos naciones fuese víctima de agresión. Este pacto fue seguido, el 16 de mayo, por otro similar entre la Unión Soviética y Checoslovaquia. Sumados a los tratados anteriores, que aliaban a Polonia y a la Pequeña Alianza con Francia. Todos estos acuerdos tenían el propósito de limitar a la Alemania nazi.

El ascenso de Hitler


El acontecimiento que por mucho, fue el más relevante en los años de crisis, fue la aparición de Hitler en Alemania. Su personalidad psicópata le hizo rechazar todas las normas morales establecidas. En su libro "Mein Kampf" y en discursos posteriores, había puesto de manifiesto su aborrecimiento por conceptos tales como:

  •  La igualdad y gobierno de la mayoría
  •  Su odio a los judíos
  •  Su creencia de que la raza aria era la raza superior, con derecho a dominar a los demás.
  • Su convencimiento de que el Estado tenía derecho a valerse de cualesquiera medios para lograr sus fines.
  • Formuló sus puntos de vista respecto a la política extranjera.
  •  Afirmaba que Alemania debía engrandecerse para tener en su seno a todos los europeos de nacionalidad alemana.
  • Y por último, pero no menos importante; declaraba que Alemania debía de tener un ajuste de cuentas con Francia.

Resumiendo, expresaba una el deseo de la hegemonía alemana en toda Europa y utilizaría los medios que fueran necesarios para lograrlo.
Las naciones europeas no creían que, al llegar al poder, hiciera todo aquello que había antes planeado. Algunas naciones veían con incertidumbre el futuro que Hitler tenía planeado para Alemania. Al llegar al poder,  llevó acabo sus programas internos por los que había abogado, logrando la abolición de todas las formas de democracia e instituyéndose como el "Fuehrer" (caudillo) de toda Alemania.

Sus intenciones pacíficas, lo llevaron a negociar con Polonia un acuerdo relativo a la minoría alemana de ese país. En una declaración emitida el 26 de enero de 1934, Alemania y Polonia prometían no recurrir a la guerra para resolver diferencias y no intervenir en nombre de individuos de sus respectivas nacionalidades que no fuesen legalmente ciudadanos de su respectivo Estado. Dicha declaración sería válida por 10 años.

Los únicos actos de Hitler que, hasta el verano de 1934 crearon controversia y desaprobación internacional, fueron los referentes al armamento. Como parte de la campaña para reactivar la economía alemana, se aumentó la producción en la industria pesada, particularmente en las ramas que contribuían al esfuerzo de guerra.

En mayo de 1933, Alemania pidió a la Sociedad de las Naciones que se les permitiese la igualdad que se les había prometido para un lejano futuro. Los franceses negaron tal petición, señalando que la promesa siempre había estado condicionada a que se creasen controles internacionales efectivos. A lo cual el 14 de octubre, Hitler contestó que Alemania procedería a armarse con o sin su consentimiento; así como anuncio su retiro de la Sociedad de las Naciones. Alemania ofertó a celebrar un pacto bilateral con Francia, por el que convendría en limitar su ejército a 300,000 hombres y su fuerza aérea al 50% de la que tuviese Francia, así como aceptaría algunas medidas de control internacional. Francia rechazó dicho pacto bilateral, adoptando la posición de que no debían de sancionar el rearme de Alemania. La incertudumbre dominaba a los demás países, ya que el ofrecimiento no dejaba claro si Hitler estaba inclinado a llevar a cabo los programas de política exterior escritos en el "Mein Kampf".

Austria contaba con un Partido Nacional Socialista calcado en el de Hitler y que estaba respaldado por funcionarios alemanes. El 25 de julio de 1934, fue asesinado el canciller Engelbert Dollfuss, el Partido Nacional Socialista intentó dar un golpe de estado. Como primera impresión, se creyó que dicho golpe de estado contaba con un respaldo activo del otro lado de la frontera. Sin embargo, los nazis austriacos sobrestimaron su propia fuerza. El sucesor de Dollfuss, doctor Kurt von Schuschnigg, consolidó rápidamente su poder.

Mientras tanto en Italia, Benito Mussolini declaró que Italia no toleraría cambio alguno en el estado de Austria, así que envío tropas al Paso del Brenero. Nadie sabía ciertamente cuáles eran los planes de Alemania, pero quedaron frustrados por tales hechos.

Crisis económica mundial. (La Gran Depresión)

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos había adquirido un liderazgo económico absoluto y ocupaba un importante lugar en las finanzas mundiales. Todo esto se debió a las deudas cobradas a sus países aliados por los gastos causados por la guerra (Estados Unidos se posicionó a favor de los aliados, interviniendo en la Primera Guerra Mundial desde el año de 1917 y así logrando la victoria para ellos). Desde 1923, Estados Unidos aumentó la producción industrial y en conjunto logro un aumento del 64% en ella. Los avances de producción industral más destacados fueron:

  • Sector del Acero: Aumento del 70%
  • Sector del Petróleo: Aumento del 156%
  • Producción Química: 95%
La industria de los bienes de consumo también obtuvo grandes progresos, la producción de vehículos aumentó en 1929 a 5,300,000 vehículos.
El crecimiento en el poderío económico americano se reflejó no sólo en el aumento de producción  industrial, sino también en la elevación de salarios, aumento en la capacidad adquisitiva y el estilo de vida americano en el que creció el consumo individual. Los bancos norteamericanos, realizaban préstamos a los empresarios con una gran facilidad, se originó una sobre existencia de productos.
Con el tiempo, mercado se saturó de productos norteamericanos, más de los que se podían vender. Al saturarse el mercado, la demanda del producto se redujo, por consecuente se generaron despidos masivos y los empresarios no pudieron pagar los préstamos otorgados por el banco.

En octubre de 1929, Nueva York reportó una caída en la bolsa de valores (El Crack de la Bolsa de Nueva York), que por consecuente, trajo consigo un descenso en producción, el empleo y el comercio exterior de Norteamérica. A dicha crisis se le conoce como " El Martes Negro".

El mayor mercado de valores del mundo, La Bolsa de Nueva York, se hundió y arrastró a la ruina a miles de inversores de todo el mundo, a dicha crisis se le denominó "La Gran Depresión". Europa y Estados Unidos dependían entre sí, lo cuál exportó esta gran crisis al territorio europeo.

Anteriormente, en los primeros años de la década de los veinte, los estadistas británicos intentaban convencer a Estados Unidos de perdonar las deudas a sus aliados en los tiempos de la Primera Guerra Mundial y así los norteamericanos a su vez; no tendrían que pagar los costos de los daños causados a Alemania. En 1931, Estados Unidos tuvo que aceptar dicho convenio por la crisis económica que sufría, así que el presidente Hoover acepto la idea de los estadistas británicos. Debido a la crisis económica y la falta de compromiso, algunos de los estados deudores incumplieron dicho acuerdo. Pero al final, todos los estados deudores cumplieron, excepto Finlandia.

Los estados que fueron afectados, buscaron de alguna forma estabilizar su economía. Del 21 de Julio al 21 de Agosto de 1932, se celebró una conferencia en Ottawa, que tenía como propósito crear nuevas estrategias para la estabilización mundial. Se decidió abandonar la tradición del libre comercio y así se establecieron tarifas preferentes para los países de la Comunidad Británica.

Las acciones tomadas por algunos países fueron las siguientes:


  • Los británicos abandonaron el patrón de oro y devaluaron la libra esterlina.
  • El gobierno norteamericano abandonó el patrón del oro y provocaron el fracaso de la Conferencia Monetaria y Económica celebrada en Londres, ya que decidieron no sumarse a ningún acuerdo para estabilizar la economía mundial.
  • La Italia fascista instituyó rígidos controles económicos y creo empleos en las fuerzas armadas, lo que se reflejó en su aumento de soldados y su aumento en la producción de armamento.
  • Alemania gobernada por Adolf Hitler (a partir del 30 de Enero de 1933), tomó las mismas medidas que la Italia Fascista.

Así es como cada país buscaba su propio bien y el Tratado de Paz de París fracasó en su totalidad por la búsqueda de ventajas nacionales y la autosuficiencia.

Alemania recibió el mayor daño de dicha crisis y este suceso, sería una de las causas del desarrollo del "Nazismo" en aquel país.

La Independencia de Manchukuo.






En el sur de Manchuria, el día 18 de septiembre de 1931, una bomba estalló en un tramo de vía del
ferrocarril. En esa época, por medio de convenios, el ejército japonés resguardaba aquel ferrocarril. Japón aprovechó este incidente para ejecutar operaciones que tenían como objetivo conquistar Manchuria. Al enterarse el gobierno chino de tales actos, protestaron ante la Sociedad de las Naciones, los cuales no pusieron un alto a las acciones japonesas, ya que para ellos; Manchuria no significaba una cuestión vital. Después de un tiempo, el consejo decidió aprobar dos resoluciones, una el día 30 de septiembre y otra el 23 de octubre, invitando a los japoneses a cesar sus operaciones militares y llegaran a un plan de negociación con China; y también creando a un grupo de investigación especializado en investigar la situación a fondo y lograra que Japón y China llegaran a un acuerdo.

Japón hizo caso omiso de la Sociedad de las Naciones, siguieron adelante con sus operaciones militares. Cuando China decide hacer un boicot en las mercancías japonesas, Japón decide reforzar la guarnición que habían situado en Shanghai, lográndose apoderar del gobierno de la ciudad en enero de 1932. En mayo, la Sociedad de las Naciones convenció a Japón de crear una tregua con los chinos de Shanghai, retirando todas sus tropas de la ciudad de manera paulatina. Mientras tanto, Japón creó una asamblea en Manchuria, la cual tenía como objetivo proclamar la independencia de aquella región. Así que el 18 de febrero, se proclamó la independencia de Manchuria, cambiándole el nombre a "Manchukuo". El nuevo estado firmó en septiembre un tratado con Japón por el cual se convertía Manchukuo en el pupilo de los japoneses.

Estados Unidos fue el primer país que se resintió ante tal situación, ya que mantenía una larga tradición de intereses en el Extremo Oriente. Cuando el Consejo de la Sociedad de las Naciones se reunió, Estados Unidos decidió mandar enviar a la asamblea a un observador que creara un panorama más claro para su país.  El secretario de estado, Henry L. Stimson, estaba convencido de que tenían que hacer una declaración general que se opusiera a las acciones japonesas en Manchukuo. Así que junto con el presidente Herbert Hoover, el 7 de enero de 1932 se envió una nota a Tokio en la que se declaraba que Estados Unidos no reconocería la soberanía japonesa sobre aquel territorio adquirido por acciones bélicas. Esta pequeña declaración fue conocida como Doctrina Stimson o Doctrina Hoover. Estados Unidos no era miembro de la Sociedad de las Naciones, por lo cual no recibió respaldo inmediato de los miembros de dicha organización.
Los norteamericanos intentaron convencer a los británicos de que realizaran una declaración similar, pero se negaron. Después del retiro de tropas japonés en Shangai, los británicos hicieron como sugerencia que la Doctrina Stimson fuera tomada como propia en la Sociedad de las Naciones.
Después de varias asambleas de dicha sociedad celebradas de 1932 a 1933, el 24 de febrero de 1933, la Asamblea aprobó un convenio en el cual no se reconocía a Manchukuo, ya que fue por medio de acciones bélicas por el que se realizó dicha independencia. La Sociedad de las Naciones exigió a Japón que retirara a sus tropas de dicho lugar, a lo cual los japoneses decidieron dejar de ser miembros de dicha sociedad.
La renuncia de Japón fue efectiva después de dos años y los tratados de paz firmados, fueron puestos a prueba y fallaron en su objetivo.

La caída del Tratado de Versalles


Al pasar ya un tiempo, el tratado que mantenía la paz entre los países había perdido su escencialidad, ya no tenía la misma trayectoria como la que se tenía pensada en 1919. El Tratado de Versalles tuvo como objetivo la inhición del poderío alemán, pero algunas alianzas complementaron ésto. Hubo alianzas defensivas entre Francia y algunos países vecinos de Alemania:


  • Polonia. 19 de Febrero de 1921
  • Checoslovaquia. 25 de Enero de 1924
  • Rumania. 10 de Junio de 1926
  • Yugoslavia. 11 de Noviembre de 1927

En Lorcano, del 5 al 16 de Octubre de 1925 se llegó a un acuerdo anteriormente tratado y firmado en Londres el 1 de Diciembre con Francia, Bélgica, Gran Bretaña e Italia presnetes. El acuerdo consistía en garantizar la integridad de las fronteras franco-germano-belgas y así mantener la paz.

Después de un año, el 8 de Septiembre de 1926, Alemania fue integrada a la Sociedad de las Naciones. Por medio de esta sociedad, la paz se respaldaba en 3 compromisos: Respaldo mútuo entre Francia y los aliados a él, las garantías antes referidas de Lorcano y el compromiso de todas las naciones que firmaron el pacto. Posteriormente, en 1931 se pondría en prueba la resistencia de dichos pactos y compromisos.

Introducción a la II Guerra Mundial

Al finalizar de la Primera Guerra Mundial, los representantes de las potencias que fueron victoriosas convocaron una reunión en París para discutir los términos de un arreglo de paz que evitara un conflicto semejante en el futuro. Sin embargo, las potencias diferían en el modo de ver la creación de los tratados de paz; pero al resolver diferencias lograron crear tratados sólidos. Uno de los principales tratados de paz fue celebrado con la vencida Alemania y se firmó en Versalles el 28 de junio de 1919, el cual impedía por medio de los artículos 160, 180, 181 y 198 que Alemania contase con un ejército mayor a 100,000 hombres e impedía que tuviera una armada superior a los 36 buques de guerra. Estos mismos artículos también impedían la posesión de submarinos y aeroplanos militares o navales, así como impedía a Alemania mantener fortificaciones o instalaciones militares dentro de una franja de 50 kilómetros de anchura a lo largo de la ribera oriental del Rin. En este mismo tratado, se obligaba a los Estados vencidos a pagar fuertes sumas de indemnización a los Estados vencedores en motivo a los daños que habían sufrido durante la guerra. Sin embargo, las cláusulas de este tratado no son las que mantienen este nuevo sistema de pie; sino el Pacto de Organización de las Ligas de las Naciones. El pacto antes mencionado, fue agregado a los siguientes tratados:

  • Tratado de Versalles 
  • Saint-Germain-En-Laye (con Austria)
  • Neuilly (con Bulgaria)
  • Del Trianon (Con Hungría)
  • Sèvres (con Turquía, sustituido más tarde por el Tratado de Lausana)
Los primeros asociados fueron las naciones victoriosas, los cuales admitieron a otros estados y finalmente a los Alemanos junto con sus aliados. La Asamblea de a Sociedad de las Naciones tendría la peculiaridad de contar con una tribuna en la cual se aclararían todas las cuestiones internacionales. En caso de que un país incumpliera con los tratados de paz, el Consejo de la Sociedad movilizaría a todos los miembros realizando un esfuerzo colectivo para mantener la paz.
La creación de dichos tratados y las cláusulas impuestas en ellos no surtieron el efecto que los autores esperaban. A pesar de que Alemania cumplió con la mayoría de las restricciones, se recuperó de forma impresionante, alcanzando una fuerza relativamente superior.
El 16 de Abril de 1922, en Rapallo, Alemania firmó junto con el otro Estado europeo declarado fuera de la ley la U.R.S.S. bolchevique. Mientras tanto, había desacuerdos entre los miembros de la Sociedad de las Naciones, los británicos y franceses diferían en lo referente a los asuntos del Cercano Oriente y sobre el monto de reparaciones a pagar por Alemania. Fue tan seca la comunicación entre esos dos países, que en 1923 se consideraba la posibilidad de que estallara una fuerra entre Francia y Gran Bretaña. Estados Unidos decidió evitarse líos y no se integro a la Sociedad de las Naciones, se retiraron a un aislamiento autoimpuesto negando asumir responsabilidad manteniendo el tratado de paz en Europa.